Virus idiomático

Virus idiomático

Son muy esporádicas las ocasiones en las que sintonizo los canales locales de nuestra televisión. En caso de hacerlo, me limito casi exclusivamente a reality shows de pruebas físicas, tales como Reto 4 elementos, de RCN, y Desafío, de Caracol. Cuando escarbo noticieros, el único objetivo es enterarme de los últimos acontecimientos relacionados con algún hecho en particular, por lo cual, mientras llega lo esperado, evito escuchar amarillismo en su más pura esencia recurriendo al botón mute del control o al juego de pausa&avance que me permite el plan de TV. Considero que los noticieros hacen parte del grupo de programas más perjudiciales que ofrece la triste programación colombiana, no solo por ese caudal de amarillismo (donde las noticias son lo menos abundante), sino porque la mayoría de los televidentes supone que los periodistas hablan un correcto español y, en forma subliminal, aprenden todo tipo de aberraciones idiomáticas de parte de presentadores y reporteros que parecen haber aceptado la oculta misión de destrozar nuestro idioma materno cada vez que se les ocurre hablar… Y hablar, lamentablemente, es algo que deben hacer muy seguido…

Por supuesto, no solo los noticieros son fuente de una pésima enseñanza del español, los programas para niños también. Una serie como El chavo del ocho, ciertamente muy graciosa, despliega adrede y continuamente barrabasadas lingüísticas de todo tipo que son asimiladas por padres e hijos, quedando tan arraigadas que entran a formar parte del coloquio familiar. Y aun si las pasaran por alto, a sabiendas de que son errores garrafales, los padres no se toman la molestia de advertir a los niños que se trata de juegos de palabras, sino que se limitan a aceptar con agrado el humor que ofrece el programa, haciendo caso omiso a los perjuicios de fondo. El aprendizaje inconsciente es tan fuerte que puede incluir errores en otros idiomas. Como ejemplo de esto me viene a la cabeza lo sucedido hace muchos años, cuando agradecí con un «Thank you» la colaboración ofrecida por una compañera de trabajo. Seriamente, ella respondió «Denankiu». Sonriendo, dije algo así como “Ajá, conque aprendes tonterías viendo ‘La carabina de Ambrosio’”, que era un famoso programa mexicano de humor. Sorprendida, la niña me preguntó: “¿Es que no se responde así?”

Pues bien, el asunto es que hace unos días decidí mantenerme informado de la evolución de la pandemia con la cual la naturaleza viene azotando a la humanidad (como posible venganza por el maltrato al planeta), lo que me ha llevado a escuchar por raticos al presidente Iván Duque en un programa que no tiene nada que envidiarle al famoso Aló, presidente venezolano y, seguido de su alocución, a saltar alternativamente entre los noticieros de RCN y Caracol. El buen manejo del mute y del juego pausa&avance es definitivo para no tener que aguantarme la dosis completa de ninguno de los dos…

Fuera de los habituales errores en el uso del “habían” (“habían” más de las 50 personas permitidas), del “sen” en los verbos reflexivos (“lavarsen” bien las manos), del “deshabilitar”, de “la primer persona”, del “fuertísimo”, entre otros, hay uno que, cada vez que lo escucho, me produce una calentura más intensa que la fiebre que padece un contagiado de coronavirus, llegando casi al punto de la autocombustión. Es una mezcla de rabia y tristeza, consecuencia de la imposibilidad de entender cómo una de las profesiones que debe, por su naturaleza, exigir hablar perfectamente el español, tiene como representantes a periodistas que asesinan, con lentitud propia de una tortura, el idioma que les provee el pan de cada día…

“Aquí se LOS explicamos”, dice una periodista y presentadora del noticiero cuya duración, en cualquiera de sus emisiones, es significativamente mayor que la del sermón de las siete palabras…

“…como se LOS anticipé la semana pasada…”, dice el presidente Duque, quien, además de abogado y político, es escritor… O al menos eso informa Wikipedia…

A los mencionados errores gramaticales me he referido buen tiempo atrás en un par de artículos y en algunos consejos, pero solo hasta ahora me lanzo a explicar un poco más detalladamente el porqué es equivocado decir “se LOS explicamos”, “se LOS dije”, “se LOS advierto” y otros “se LOS” muy comunes… ¿La razón? Durante el swaping entre noticieros, me topé –¡por fin!– con el ÚNICO representante del gremio de la comunicación a quien he escuchado decir correctamente “se LO explicamos”. Se trata de Isabella, una periodista de Noticias RCN, a quien, de paso, agradezco haber sido mi motivación… ¡Felicitaciones para ella!

Vamos a ver si logro hacerme entender en forma simple, teniendo en cuenta que, como «se LO he advertido antes a mis pocos lectores”, no soy académico de la RAE, ni filólogo, ni escritor, ni profesional graduado en idiomas. Soy un simple ingeniero que intenta equivocarse lo menos posible cuando se expresa en español –por lo cual soy receptivo a las correcciones de los errores que se me escapan–, y que busca rescatar de la paulatina degradación la tercera lengua más importante de este globo…

A la carga, entonces…

No se dice “se LOS digo”, “se LOS explico”, “se LOS advierto”, “se LOS cuento”, “se LOS anticipo”; se dice “se LO digo”, “se LO explico”, “se LO advierto”, “se LO cuento”, “se LO anticipo”. ¿Por qué? Porque el pronombre LO representa aquello que se quiere decir, explicar, advertir, contar o anticipar, no a las personas a quienes va dirigida la acción de decir, explicar, advertir, contar o anticipar, las cuales están representadas por el pronombre SE. Por lo tanto, las frases correctas de la periodista y del presidente son, respectivamente, “Aquí se LO explicamos” y “…como se LO anticipé la semana pasada…”, en las cuales el pronombre LO hace alusión al suceso que la periodista quiere explicar y al hecho que fue anticipado por el presidente. El pronombre LO nunca se refiere a los oyentes.

Ejemplo: A un grupo de amigos les dije en la mañana: «Listo, nos vemos en la tarde, pero les advierto que, si llueve, no me apunto a jugar fútbol». Supongamos que, efectivamente, llueve en la tarde; entonces, cuando me encuentro con ellos, les digo: «Se LO advertí, así que no cuenten conmigo para el juego». En esta frase, el pronombre LO se refiere a aquello que advertí, es decir, a que no jugaría si llovía en la tarde; el pronombre SE alude a mis amigos.

Ahora bien, el pronombre SE puede referirse a una persona del singular –usted, él, ella– o a una persona del plural –ustedes, ellos, ellas­–. En consecuencia, la expresión “SE LO explico” es equivalente a “SE LO explico a usted”, “SE LO explico a él”, “SE LO explico a ella”, “SE LO explico a ustedes”, “SE LO explico a ellos” o “SE LO explico a ellas”, según el destinatario de la explicación. Cuando este destinatario es plural –ustedes, ellos, ellas­–, quien habla cree que debe haber obligatoriamente un plural terminado en S en alguno de los pronombres SE o LO, y, como no es correcto decir “SES LO explico”, dice “SE LOS explico”, creyendo que LOS debe referirse a las personas a quienes LO está explicando. En otras palabras, el hablante no reconoce al pronombre SE como representante de la persona del plural y le asigna ese papel al pronombre LO, convirtiéndolo en LOS, cuando en realidad LO no tiene nada que ver con las personas a quienes él se dirige. Dicho de otra forma, el hablante no se da cuenta de que, en su frase, tanto SE como LOS están representando equivocadamente a los mismos oyentes. A quien acostumbra a caer en este error le hago la siguiente pregunta: si fuera cierto que LOS representa a la persona del plural, entonces ¿cómo se expresaría cuando los oyentes sean ELLAS? ¿Acaso sería “se LOS explico a ellas” o «se LAS explico a ellas»? Es claro que ninguna de las dos tiene sentido. Como se dijo atrás, la expresión correcta es “se LO explico a ellas”.

De otra parte, el tiempo verbal tampoco influye en el pronombre LO. La acción puede estar en pasado, presente o futuro: “se LO dije”, “se LO digo”, “se LO diré”, “se LO expliqué”, “se LO explico”, “se LO explicaré”, “se LO anticipé”, “se LO anticipo”, “se LO anticiparé”, etc.

Y para rematar, el pronombre LO tampoco tiene que ver con el hecho de que la persona que realiza la acción sea del singular o del plural. En el párrafo anterior, el pronombre YO es quien siempre realiza la acción. Si fuera ÉL o ELLA: “se LO dijo”, “se LO dice”, “se LO dirá”, “se LO explicó”, “se LO explica”, “se LO explicará”, “se LO anticipó”, “se LO anticipa”, “se LO anticipará”; o si fuera NOSOTROS o NOSOTRAS: “se LO dijimos”, “se LO decimos”, “se LO diremos”, “se LO explicamos” (igual para pasado y presente), “se LO explicaremos”, “se LO anticipamos” (igual para pasado y presente), “se LO anticiparemos”

Resumo el uso de la expresión hablante SE LO acción destinatario:

(1) hablante puede ser cualquier persona del singular o del plural y es quien realiza la acción.

(2) El pronombre SE representa a quien está dirigida la acción (destinatario), sea este una persona del singular o del plural.

(3) El pronombre LO representa aquello a lo que el hablante aplica la acción.

(4) acción es un verbo que puede estar conjugado en cualquier tiempo, acorde con el hablante.

(5) destinatario es el receptor de la acción, y puede ser una persona del singular o del plural.

Y eso es todo…

Espero que este tercer artículo pueda servir como vacuna, cuando menos parcial, para reducir el ataque de esta especie de COVID –COloquial Virus IDiomático–, el cual, junto con los otros COVID arriba nombrados y en otros posts explicados, son la causa de una pandemia lingüística cada vez más difícil de erradicar. Ahora solo resta ser optimista y esperar que surjan poco a poco los recuperados. Al fin y al cabo, “para educar a un niño se requiere mucha paciencia, en especial por parte del niño”

¿Se LO hice entender, señora periodista y señor presidente-escritor?

(Santiago Ferreira)

Nota del autor: Los posts a los cuales hago referencia se encuentran aquí y aquí