Amigo Secreto

Nota del autor: Lea aquí el motivo de estos versos.

Con toda franqueza, no tengo una pista
de quién es la dueña de este presente.
Y mucho menos, estando yo ausente,
puedo pedir que alguien me asista.
¿Mamadera de gallo? ¿Será que es un chiste?
De todas maneras acepto el envión,
comprando, «porsiaca», un regalo simplón.
Me acosa la duda, ¿será que ella existe?

¿Será verde o roja? ¿Será transparente?
¿Alta o baja? ¿Tres pies? ¿Cuatro manos?
¿Tendrá nariz? ¿Diez dedos de frente?
¿Un ojo en la testa o seis ojos enanos?

¿Será que camina, o vuela, o va a nado?
¿Se alimenta de plantas, insectos, ganado?
¿Patalea y grita y suda y bosteza?
¿Será que el cerebro estará en la cabeza?

¿Será que ella habla, o ladra, o maúlla?
Si hay luna llena, ¿será que le aúlla?
¿Será que ella come, o masca, o tritura?
¿Tiene lana, o fique, o pelo en tintura?

¿Tendrá batería, gasolina y motor?
¿O tendrá un corazón con turbina y rotor?
¿Será un microbio? ¿Será una bacteria?
¿Será plasma o éter? ¿Será antimateria?

¿O será como yo, astigmática y miope,
barriga en aumento si no mide el diente,
un grupo de canas que crece al galope,
y dolores de cuerpo de un reuma latente?

¿Y así, como yo, neurótica y terca?
¿De genio imposible? ¿Le falta una tuerca?
¿Caso freudiano? ¿Requiere psiquiatra,
homeópata o brujo? ¿A veces pediatra?

¿Le hubiera gustado ser directora
de al menos un coro de bobos cantores?
¿Pianista famosa? ¿O ejecutora
de ineptos que se hacen alcaldes mayores?

¿O será un ser humano común y corriente,
de sangre caliente, de vida agitada,
que toma aguardiente, que come empanada,
que vive añorando la vida sonriente?

No sé quién es ella, ni quién ella ha sido…
Su único dato me vino «escribido»…
Yo, en cambio, y en forma indecente,
di el bosquejo de un tipo cansón,
que ni canta, ni baila, ni usa loción.
«Eso», soy yo. Y si no es suficiente,
te doy otra pista, Marcela Garrido:
compartimos la erre, en el apellido.

(Santiago Ferreira)