Servicios notariales

Servicios notariales

Uno de los clientes con quien más tuve comunicación hasta hace unos años fue la Notaría 29 de Medellín, cuando estaba a cargo de ella el Dr. Juan Álvaro Vallejo. Aunque la notaría sigue siendo usuaria de uno de mis programas, en aquella época el Dr. Vallejo no sólo me facilitaba un lugar para realizar capacitaciones (incluso a la competencia) sino que aceptaba ser conejillo de indias para probar importantes modificaciones en el software. Por cumplir su ciclo como notario, el Dr. Vallejo debía entregar la notaría a su sucesor, el Dr. Héctor Sintura, hacia finales del 2012, pero en vista de que el Dr. Sintura no pudo posesionarse en el cargo (por razones que no interesan), el traspaso demoró un año en realizarse, lográndose hacia finales del 2013…

El asunto es que durante ese año adicional pasó de todo lo malo, en términos de salud, a los empleados de la Notaría 29: varios fracturados, cirugías obligatorias, incapacidad de utilizar las manos hasta para «hacer pistola», alguien se cayó de una escalera y alcanzó a abrazarse con querubines y serafines antes de salir del coma profundo, hubo una peste que casi se convierte en aftosa y que atacaba por medias docenas, etc., etc., etc. Lamentablemente, murió una persona externa a la cual se recurría para realizar arreglos varios y también murió un vendedor ambulante que trabajaba en la calle frente a la notaría… No se salvaron ni los computadores, porque hasta una plaga de virus hizo presencia…

Yo, por supuesto, evité acercarme a la notaría hasta donde me fue posible, intentando resolver cualquier problema vía telefónica o internet. Cuando no tenía más alternativa que ir hasta allá, el día anterior tomaba la precaución de exorcizarme y de cubrir todas las posibilidades yendo a una iglesia, a una sinagoga, a una mezquita y a uno de esos cultos protestantes que duran como tres horas… Por si acaso, actualizaba el testamento y mantenía una conversación seria con el Creador, amenazándolo con volverme ateo si me llamaba a descargos…

Dadas las circunstancias, algunos pensamos que sería conveniente montar dentro de la notaría una sala de urgencias, y disponer de ambulancia permanente para situaciones extraordinarias (parqueada afuera con el motor encendido), enfermera general, enfermera especializada en respiración boca a boca, médico general, cirujano plástico, cirujano de carne y hueso, dueño de funeraria, representante de cada religión y hasta traductor oficial egresado de la ONU. De paso, la notaría quedaría preparada para prestar servicios más allá del deber…

Por lo anterior, dediqué a la situación los siguientes versos, en los cuales hice un llamado al Superintendente de Notariado y Registro, Dr. Jorge Enrique Vélez, para que acelerara el traspaso antes de que el Armagedón llegara a la notaría…

 

Se ha vuelto de mucha mala suerte
mantener abierta esta alegre notaría…
Doctor Vélez, ¿cuándo será, su señoría,
que va a poner al que llega en su «Sintura»?
Porque ya casi nos invade la locura
o en poco tiempo nos va a llegar la misma muerte…

Por lo pronto es el momento adecuado
pa’ que sea inaugurado a todo bombo
de Justicia y Salud el único gran combo:
la primera notaría con hospital,
que abarca cualquier vuelta registral
y pronto auxilio al caído o fracturado…

Aquí podrá el neonato ser vaciado
en el mismo escritorio en que su taita
reconoce el berrido de esa gaita
en que se ha convertido el chino aquél,
cuando pone cada pata en el papel
pa’ que quede de inmediato registrado…

Rápidamente emitimos defunción
si alguien pasa a ser muerto de oficio…
Más aun, siendo experto este servicio,
y pa’ que esté tranquilo aquí el causante,
le pondremos el mejor representante,
p’ágilmente tramitar la sucesión…

Si alguno se destroza, no hay problema,
pa’ la morgue tenemos la ambulancia…
Y pa’ que el tiempo sea siempre una ganancia,
en cualquier disputa con el médico que atienda,
hay un acta lista que concilia en nuestra agenda,
porque «todo en uno» es ahora nuestro emblema…

Así las cosas, ponemos en alerta a cada cliente:
no nos preocupa si usted aquí hoy se desmaya,
o si vende o si compra, o si repentinamente estalla…
Aquí siempre encontrará una solución
pa’ un problema de salud, o pa’ la escrituración,
porque el combo es el negocio conveniente…

Siempre listos de aquí para adelante,
hay abogado, médico y homeópata,
se atiende desde el niño hasta el psicópata,
hasta que plante su bandera aquí la muerte
o hasta que esta sorpresiva mala suerte,
se traslade al notario reemplazante…

(Santiago Ferreira)