Relojes de Mentiras
Un hombre murió y fue al cielo. Cuando estaba en frente de la Gran Puerta, vio detrás de San Pedro una inmensa pared llena de relojes. El hombre preguntó:
— ¿Para qué tienen todos esos relojes?
San Pedro le contestó:
— Son los relojes de las Mentiras. Toda persona en la Tierra tiene uno; cada vez que miente, las manecillas de su reloj se mueven.
— ¡Oh! –dijo el hombre. ¿De quién es ese reloj?
— Ese es el de la Madre Teresa –dijo San Pedro. Las manecillas jamás se movieron porque ella nunca mintió.
— Increíble –dijo el hombre. ¿Y de quién es ese otro?
— Ese es de Abraham Lincoln –dijo San Pedro. Las manecillas solo se han movido dos veces, lo que nos indica que Abraham sólo dijo dos mentiras en toda su vida.
— ¿Y dónde está el reloj de Juan Manuel Santos? –pregunto el hombre.
San Pedro le respondió:
— Ah, el de Juan Manuel… Es ese de allí… Lo estamos usando como ventilador de techo…